Cada 21 de noviembre se conmemora en Argentina el Día del Enfermero, una fecha que busca reconocer el compromiso, la vocación y la entrega cotidiana de quienes integran el sistema de salud. La efeméride se estableció en honor a la festividad de Nuestra Señora de los Remedios, patrona de la enfermería argentina, y se celebra en hospitales, centros de salud y espacios comunitarios de todo el país.
El reconocimiento cobra especial relevancia tras la experiencia vivida durante la pandemia de Covid-19, cuando miles de enfermeros y enfermeras se convirtieron en protagonistas esenciales de una emergencia sanitaria sin precedentes, en Ayacucho aún teniendo salarios bajos. Su tarea en áreas críticas, vacunatorios y dispositivos de atención extrahospitalaria permitió sostener la respuesta sanitaria en momentos de máxima tensión. Para muchos profesionales, la fecha adquiere un valor emocional al recordar el esfuerzo, el cansancio y el compromiso demostrado en esos meses.
Desde los gremios y asociaciones profesionales remarcaron que la enfermería es una disciplina clave, con formación técnica y universitaria, y que continúa en crecimiento. Señalaron que aún persisten desafíos vinculados a la actualización salarial, la cobertura de cargos y la incorporación de nuevos recursos humanos en distintas regiones del país, especialmente en zonas rurales y del interior.
El Día del Enfermero también permite visibilizar la diversidad de funciones del sector: atención primaria, cuidados intensivos, salud comunitaria, emergencias, neonatología, internación domiciliaria y múltiples áreas especializadas. Cada una de ellas requiere formación específica y actualización permanente, lo que convierte a la enfermería en una profesión dinámica y estratégica para la salud pública.