La reciente carrera nocturna realizada en Ayacucho dejó mucho más que tiempos y posiciones. Entre los protagonistas estuvo Lázaro Almaraz, quien junto a su hermano logró subirse al podio local y protagonizó una imagen que emocionó a todos: el abrazo con su mamá al finalizar la competencia. Hace aproximadamente un año y medio, Lázaro comenzó a correr de manera recreativa. Con el tiempo, la pasión se transformó en disciplina, entrenamiento y competencia. Su hermano Fede se sumó poco después y hoy ambos forman parte activa del ambiente del running local.
Mientras uno integra el grupo Leonidas, dirigido por la profesora Aldana Arrozeres, el otro entrena bajo planificación online con el equipo Corrientes Corre. Aunque siguen rutinas distintas, muchas veces comparten entrenamientos y se apoyan mutuamente en cada carrera.
El esfuerzo empezó a dar resultados. En la última competencia lograron destacarse entre los corredores de Ayacucho: uno obtuvo el primer puesto local y el otro el tercero. También sumaron podios en Labardén y otras ciudades de la región, consolidando una racha que los acerca cada vez más a sus objetivos en distancias de 10 kilómetros.
Detrás de cada logro hay sacrificio. Ambos trabajan jornadas extensas, de hasta diez u once horas de pie, y entrenan en los únicos horarios disponibles, incluso bajo el intenso calor del verano. “Solo la familia sabe el esfuerzo que implica prepararse durante meses”, contó Lázaro.
En ese contexto, el abrazo con su madre al cruzar la meta tuvo un significado especial. “La victoria de un hijo es la victoria de un padre y de una madre también”, explicó. La imagen simboliza el acompañamiento incondicional, el apoyo silencioso y la contención que hizo posible cada entrenamiento.

Los hermanos continúan compitiendo en carreras regionales como Guido, Maipú, Tandil y Labardén. Si bien las inscripciones pueden resultar costosas, priorizan eventos zonales y buscan sponsors que los ayuden a solventar gastos de viajes e indumentaria.
Su próximo desafío será el 29 de marzo en el aniversario de Guido, una prueba rápida de 7 kilómetros que ya forma parte de su calendario. Más allá de los tiempos, el mensaje es claro: animarse, empezar de a poco y hacer del deporte un espacio de encuentro familiar.