Una camioneta restaurada de manera artesanal se convirtió en una de las grandes atracciones del encuentro de autos clásicos en Ayacucho, no solo por su estética sino por la historia familiar que la acompaña.

El vehículo, construido y restaurado por un reconocido chapista de la ciudad ya fallecido, fue presentado por sus hijos y amigos, quienes decidieron compartirlo con el público en este tipo de eventos. La iniciativa surgió de los más jóvenes de la familia, que hoy mantienen vivo el legado.
Según contaron, la camioneta demandó años de trabajo y fue realizada prácticamente en su totalidad a mano. Guardabarros, estructura y detalles de chapa fueron moldeados de manera artesanal, reflejando la dedicación y la pasión por el oficio.
La restauración también contó con la participación de otros trabajadores en áreas específicas como pintura y electricidad, pero el corazón del proyecto estuvo en el trabajo manual y la perseverancia del padre.

Más allá del valor material, la familia destacó el significado emocional del vehículo, al que consideran una forma de mantener presente a quien lo creó. En ese sentido, remarcaron que el cuidado y la exhibición de la camioneta es hoy una forma de homenaje.
El rodado ya había sido presentado anteriormente en el desfile de la Fiesta del Ternero, aunque luego permaneció guardado durante un tiempo. Este año, con el impulso de amigos y familiares, volvió a salir a la calle y participar del encuentro.
Para los protagonistas, más allá de lo mecánico, lo importante es el vínculo familiar y el recuerdo que representa la camioneta, convertida en un símbolo de esfuerzo, pasión y legado.



