Inauguraron en Fair la capilla Virgen Gaucha de Luján en una jornada de fe, tradición y profundo valor histórico

La comunidad de Fair celebró este sábado la inauguración de la capilla Virgen Gaucha de Luján, un nuevo espacio de oración y encuentro que reunió a vecinas, vecinos y visitantes en una jornada cargada de emoción, tradición y sentido comunitario.

La ceremonia religiosa marcó el inicio de la jornada, con la bendición formal de la capilla y el acompañamiento de autoridades locales y fieles que destacaron la importancia de sumar un nuevo punto de fe en el paraje.

Un anclaje histórico que atraviesa siglos

La inauguración de este nuevo oratorio en Fair se inscribe dentro de una tradición de devoción profundamente arraigada en el territorio bonaerense. El culto a la Virgen de Luján posee registros de más de dos siglos y medio, como el testimonio del sacerdote jesuita Florian Paucke, quien llegó a Buenos Aires el 1° de enero de 1749 y recorrió la pampa argentina durante largos años de misión.

En sus escritos —publicados recién entre 1942 y 1944 por la Universidad de Tucumán— Paucke describió su paso por Luján a mediados de 1749: “Era una villa habitada sólo por españoles, y ahí es de ver una grande y bella iglesia”, escribió al relatar su llegada al lugar donde se veneraba la famosa imagen mariana. Allí él y sus compañeros realizaron su devoción, adquirieron “provisión de carneros” para continuar viaje y siguieron camino junto a la tropa de carretas.

Décadas después, en 1824, el canónigo Giovanni Mastai Ferretti —futuro papa Pío IX— también dejó constancia de la relevancia del templo, señalando que la iglesia de Luján “tiene su cúpula y es suficientemente grande”.

Paucke describió además la inmensidad de la pampa de entonces: un paisaje llano, extenso y sin árboles, cubierto de trébol, donde durante siete días y noches no encontró “persona ni vivienda alguna”. A esa dureza se sumaba el riesgo de las incursiones de pueblos originarios Pampas, Puelches, Serranos y Aucaes, por lo que los viajeros debían preparar armas y transitar con cautela. Aunque contaban con numerosos caballos, la falta de monturas y arreos los obligaba a seguir en carretas de continuas sacudidas.

Fotos: Prensa Municipal



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