Después de más de medio siglo sin misiones tripuladas en las inmediaciones de la Luna, la Artemis II concretó un hito histórico con un sobrevuelo de siete horas que marcó el regreso humano al satélite natural desde la misión Apolo 17 en 1972. La cápsula Orión llevó a bordo a Los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con el astronauta de la CSA (Agencia Espacial Canadiense) Jeremy Hansen, quienes no solo retomaron el camino de la exploración lunar, sino que además ampliaron sus límites al convertirse en los seres humanos que más lejos viajaron desde la Tierra.
Uno de los momentos más impactantes se produjo durante el paso por la cara oculta de la Luna, cuando la nave quedó incomunicada con la Tierra durante aproximadamente 50 minutos. En ese lapso, además de evidenciar la autonomía de los sistemas de la cápsula, la tripulación alcanzó su punto más cercano a la superficie lunar, a unos 6.500 kilómetros de altura, y poco después registró la mayor distancia de la misión: más de 405.000 kilómetros desde la Tierra. Superó así el récord establecido por el Apolo 13 en 1970.
Ese tránsito por el hemisferio oculto también ofreció una oportunidad única de observación científica. Los astronautas fotografiaron y describieron cráteres de impacto, antiguas coladas de lava, grietas y crestas, además de registrar sutiles variaciones de color, brillo y textura que aportan información clave sobre la composición y la historia geológica lunar.
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En paralelo, se enfocaron en la cuenca Orientale, una de las estructuras más importantes para comprender el llamado Bombardeo Intenso Tardío del Sistema Solar.
Amaneceres y ocasos
La misión también estuvo marcada por fenómenos visuales excepcionales. Durante el sobrevuelo, la tripulación presenció tanto una “puesta de Tierra” —cuando el planeta se oculta tras el horizonte lunar— como un “amanecer” al emerger del otro lado de la Luna. A esto se sumó un eclipse solar de casi una hora, invisible desde la Tierra, que permitió observar la corona solar en condiciones únicas y detectar incluso seis destellos provocados por impactos de meteoroides sobre la superficie lunar.
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Felicitaciones
Tras el período de observación, los astronautas retomaron el contacto con la Tierra y compartieron sus primeras impresiones. Así, recibieron las felicitaciones del presidente estadounidense, Donald Trump, en una conversación en directo que se emitió como parte de la cobertura de la NASA. Además, hablaron con el administrador de la NASA, Jared Isaacman, y respondieron preguntas de las redes sociales.
La vuelta
El regreso gradual de la nave desde la órbita lunar inició una nueva fase de la misión, enfocada en la transmisión de datos científicos y material visual recolectado durante el vuelo.
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Ahora la tripulación se encuentra abocada en llevar adelante tareas clave para el regreso a la Tierra. Entre ellas, la preparación ante posibles eventos de radiación solar mediante la construcción de refugios dentro de la cápsula, la realización de experimentos sobre exposición a radiación cósmica y prácticas de pilotaje manual. También están revisando en detalle los protocolos de reingreso y los sistemas de soporte vital, incluyendo el uso de prendas de compresión para facilitar la readaptación del cuerpo a la gravedad terrestre.
La etapa final implica la preparación minuciosa de la cápsula para su reentrada en la atmósfera. Tras la separación del módulo de servicio, el escudo térmico enfrentará temperaturas cercanas a los 1.500 grados Celsius, en una de las pruebas más exigentes de la misión. Finalmente, el despliegue de paracaídas permitirá un amerizaje controlado en el océano Pacífico. Esto será el 11 o 12 de abril, ya que la fecha depende de las condiciones climatológicas.
Fuente: Agencia DIB
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