Una reciente encuesta llevada a cabo por “Urgente, escucho” tanto en la vía pública como en redes sociales reveló un malestar social que combina reclamos históricos con problemáticas urgentes de convivencia urbana. El sondeo, que buscaba identificar las prioridades de los vecinos, arrojó una lista de preocupaciones que van desde la crisis económica personal hasta el deterioro del espacio público y la seguridad.
El pedido de generación de puestos de trabajo encabeza la nómina de prioridades, reflejando una preocupación central por la desocupación y la necesidad de inversiones que dinamicen la economía local. Sin embargo, el malestar no termina en lo económico: el consumo problemático de sustancias y la inseguridad son mencionados repetidamente como factores que alteran la paz en los barrios y plazas de la ciudad.
El tránsito y el estado de la infraestructura también quedaron bajo la lupa. Los vecinos denunciaron con énfasis el ruido de las motos, la falta de rampas de accesibilidad y el peligro que representan las veredas rotas y los baldíos con pastizales altos. Asimismo, el descontrol de los perros callejeros y las deficiencias en la recolección de residuos completan un panorama de reclamos que exigen soluciones inmediatas por parte de las autoridades.
No obstante, el análisis de las respuestas también deja al descubierto una brecha informativa en la ciudadanía. Muchos de los reclamos se dirigen de forma generalizada al Estado municipal, evidenciando en ocasiones una confusión sobre la división de poderes y las competencias específicas que corresponden a la Justicia, a los entes de control o a la Policía, lo que muchas veces deriva en una sensación de inacción por desconocimiento de los límites jurisdiccionales.