A pesar del balance positivo, la Fiesta del Ternero dejó al descubierto una serie de problemas estructurales que generan preocupación de cara a futuras ediciones.
Uno de los principales reclamos estuvo vinculado a los servicios en la chacra municipal, especialmente los sanitarios y el suministro de agua. Según explicó la organización, se trata de instalaciones con más de 60 años, claramente insuficientes para la demanda actual.
“Es un déficit histórico”, reconoció el presidente Gustavo Taylor, quien señaló que ya existe un proyecto para construir nuevos baños, aunque depende de financiamiento y ejecución municipal.
Otro punto de conflicto fue el impacto en el comercio del centro. Durante los días de mayor actividad, gran parte del movimiento se trasladó a otros sectores, dejando una baja en las ventas céntricas.

Desde la organización admitieron la situación y plantearon la necesidad de trabajar junto a comerciantes y autoridades para generar alternativas. Sin embargo, recordaron que en el pasado hubo quejas vecinales que obligaron a retirar propuestas del casco urbano.
“Tenemos que ponernos de acuerdo entre todos”, expresó Taylor.



