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Segundo Lamenza se prepara para un nuevo desafío en el Precosquin 2026 y sueña con el escenario mayor
Segundo Lamenza se prepara para un nuevo desafío en el Precosquin 2026 y sueña con el escenario mayor
El malambista ayacuchense Segundo Lamenza atraviesa días de intensa preparación de cara a su participación en el Precosquin 2026, una de las competencias más importantes del folklore argentino, que se desarrolla en el escenario mayor de la mítica Plaza Próspero Molina.
En diálogo con Radio Ayacucho, el bailarín destacó que la previa se vive con mucha exigencia y compromiso. “Ensayamos todos los días y entrenamos mucho para llegar bien físicamente”, explicó, remarcando que el malambo es una danza de alto impacto aeróbico que requiere resistencia y fortaleza muscular.
Lamenza señaló que los nervios siempre están antes de subir al escenario, y que lejos de ser algo negativo, forman parte de la esencia del arte. “El día que no sienta nervios, no me subo más a zapatear”, afirmó, recordando consejos que lo marcaron desde chico.
En cuanto a la preparación física, explicó que además de los ensayos coreográficos realiza entrenamiento específico en gimnasio, con rutinas de fuerza y resistencia para cuidar las articulaciones, especialmente rodillas y tobillos, fundamentales en el zapateo.
Su presentación será el 13 de enero, dentro de las rondas del Pre Cosquín que se desarrollan entre el 9 y el 19 de enero. En caso de avanzar a la final, volverá a subir al escenario los días 16 o 17, en la búsqueda de un lugar en el Festival Nacional de Folklore de Cosquín.
El artista destacó el acompañamiento constante de su entorno. “Arriba del escenario hay un solo bailarín, pero detrás hay un equipo enorme”, dijo, agradeciendo a su familia, amigos, al público de Ayacucho y a la agrupación folklórica La Media Caña, que lo acompaña desde hace años.
En el plano musical, estará acompañado por Brian Gonzales, guitarrista de Tandil y compañero del ambiente del malambo. Además, contará con dos guitarras en escena y la posible presencia de su preparador y profesor, Miguel Lamenza.
Segundo recordó que su primera experiencia en Cosquín fue en 2016, cuando logró llegar al escenario mayor con apenas 18 años. Desde entonces, suma ocho participaciones en el certamen, atravesando clasificaciones y también años en los que quedó afuera, sin abandonar el sueño.
“Para cualquier bailarín folklórico, Cosquín es un sueño”, aseguró, destacando que la competencia tiene una emoción especial al ser evaluado por un jurado, a diferencia de los espectáculos tradicionales.
Para solventar los gastos del viaje y la estadía, el bailarín lanzó un bono contribución, con el sorteo de un cuchillo, una rastra y un sombrero. Toda la información se encuentra disponible en sus redes sociales, donde invita a la comunidad a seguir acompañándolo en este nuevo desafío.

