En el marco del acto conmemorativo por el Día de los Veteranos y Caídos en la Guerra de Malvinas, organizado por el Aeroclub Ayacucho, el veterano de la Fuerza Aérea Argentina, Jorge Reyes, compartió su testimonio sobre su participación en el conflicto bélico de 1982.
Reyes, quien en aquel entonces era oficial especializado en artillería antiaérea, recordó la conmoción y la emoción que sintió el 2 de abril al enterarse de la recuperación de las Islas Malvinas. Destinado inicialmente en la base de Mar del Plata, el 5 de abril recibió la orden de trasladarse a Puerto Argentino para la defensa de la Base Aérea Militar Malvinas. “Pisar aquel suelo, que desde niño sentíamos como propio, fue una experiencia inolvidable“, expresó con emoción.
En su relato, destacó el rol de la Fe en los momentos de combate. Recordó la llegada del capellán militar, el padre Fernández, quien en medio de un ataque aéreo enemigo logró celebrar una misa en la posición de su batería. “Sentimos que Cristo había caminado con nosotros“, afirmó, resaltando el apoyo espiritual que los acompañó durante la guerra.
Asimismo, compartió una emotiva anécdota sobre un soldado del Ejército Argentino, Víctor Reyna, con quien estableció una fuerte amistad. En la noche del 13 de junio, en la previa del combate final, Reyna le obsequió una estampa de la Virgen de Luján con la esperanza de un reencuentro en tiempos de paz. Tras la guerra y después de 29 años sin contacto, Reyes logró encontrarlo en Río Cuarto, cumpliendo la promesa de compartir un asado y honrar su amistad.
El veterano también resaltó la valentía de sus compañeros, mencionando casos como el del teniente Carlos Castillo, quien perdió la vida el día de su primer aniversario de casado y sin llegar a conocer a su hijo. “Los ejemplos de sacrificio y patriotismo fueron innumerables“, reflexionó.
Finalmente, Reyes enfatizó la entrega y el compromiso de los soldados argentinos en Malvinas. Relató un episodio en el que debía seleccionar a cuatro voluntarios para una riesgosa maniobra de rescate de artillería, pero en su lugar, los doce soldados bajo su mando decidieron presentarse voluntariamente. “Ese es el verdadero espíritu del pueblo argentino: honor, patriotismo y valentía“, concluyó.