El sacerdote argentino Pedro Opeka, destacado por su labor humanitaria con las poblaciones más pobres de Madagascar, fue nominado para el Premio Nobel de La Paz y competirá con la Organización Mundial de la Salud, la activista sueca Greta Thunberg, el opositor ruso Alexander Navalny y el movimiento Black Lives Matter.
El sacerdote nació en la localidad bonaerense de San Martín en 1948, cursó el seminario en San Miguel y estudió en Europa, antes de llegar a la isla africana de Magadascar, en el Océano Índico, en 1976.
Enseguida apuntó a la ayuda de las personas que vivían en condiciones precarias junto al vertedero de residuos de Antananarivo, capital de la antigua colonia francesa.
En 1989 impulsó la ONG Akamasoa o “Buen Amigo”, por la que se crearon cuatro mil viviendas, un hospital y se educó a unos 13 mil jóvenes.
Al rememorar cómo fueron sus primeras días en Madagascar, relató, en contacto con Página 12: “Me metí a jugar al fútbol con la gente. Los domingos después de misa me venían a buscar para llevarme a la cancha. Y jugaba con ellos. Eso los sorprendió muchísimo“.
“¿Qué hacía un blanco jugando con un negro?, se preguntaban. Ahí nació una nueva imagen: corriendo estábamos de igual a igual, con las mismas chances. Y hasta me convertí en goleador del equipo”, relató.
