Yanina Baldini, integrante del Consejo Escolar, confirmó que se contrataron dos nuevos servicios para estudiantes de Udaquiola y La Posta. Reconoció que el sistema enfrenta dificultades económicas y normativas, explicó qué alternativas se analizaron para las familias rurales y se refirió a la continuidad pedagógica de los alumnos que no pueden asistir diariamente a clases.
El transporte escolar rural continúa siendo uno de los principales desafíos del sistema educativo de Ayacucho. A poco de finalizar el ciclo lectivo 2026, el Consejo Escolar logró incorporar dos nuevos recorridos, aunque todavía persisten dificultades para garantizar una cobertura regular durante todo el año en las distintas zonas rurales del distrito.
En diálogo con Urgente Ayacucho, Yanina Baldini, integrante del Consejo Escolar, brindó detalles sobre el trabajo desarrollado durante los últimos meses para encontrar soluciones a una problemática que afecta directamente a estudiantes y familias que viven en el campo.
Según explicó, durante la semana pasada se concretaron dos nuevas contrataciones correspondientes a recorridos vinculados con Udaquiola y la Escuela Secundaria de La Posta. Ambos servicios están destinados a alumnos de nivel secundario que necesitaban una alternativa para trasladarse hasta sus establecimientos educativos.
“La verdad que, así sea breve el avance, nosotros estamos contentos”, expresó Baldini, al remarcar la importancia de haber podido avanzar con estas incorporaciones cuando restan aproximadamente dos meses para finalizar las clases.
Dos nuevos recorridos y la posibilidad de continuar en 2027
La integrante del Consejo Escolar explicó que las contrataciones no solamente representan una solución para el tramo final del actual ciclo lectivo, sino que también podrían facilitar la organización del próximo año escolar.
Esto se debe a que existe la posibilidad de prorrogar los contratos con los transportistas, lo que permitiría sostener los recorridos durante febrero, marzo y abril de 2027, de acuerdo con las condiciones que correspondan.
La incorporación resulta especialmente importante para los estudiantes que se encontraban entre los casos más complejos por la falta de alternativas de traslado. En ese sentido, Baldini destacó que la contratación de los servicios constituye un avance para garantizar el acceso a la educación.
Durante el año, el Consejo Escolar fue incorporando recorridos en diferentes etapas. Algunos pudieron cubrirse desde el comienzo del ciclo lectivo, mientras que otros se resolvieron en mayo, junio y, más recientemente, en octubre.
La situación evidencia las dificultades que existen para organizar el transporte rural de manera integral desde el inicio de las clases, una demanda que involucra tanto a las autoridades educativas como a las familias y a los prestadores privados.
Por qué resulta difícil conseguir transportistas
Uno de los principales obstáculos está relacionado con los costos que implica prestar el servicio. Baldini señaló que durante este año se realizaron gestiones para mejorar los valores que reciben los transportistas, debido a que, en muchos casos, la actividad dejó de resultar económicamente conveniente.
“Hay transportistas que se retiraron entre 2024 y 2026 y no han vuelto porque realmente no les es redituable”, explicó.
La prestación requiere vehículos adecuados, combustible, mantenimiento y una inversión permanente por parte de quienes realizan los recorridos. A eso se suman las distancias que deben cubrirse en las zonas rurales y los kilómetros que los vehículos recorren sin pasajeros, un factor que incrementa los costos de la actividad.
La representante del Consejo Escolar reconoció que la reducción de la cantidad de transportistas disponibles genera preocupación, ya que limita las posibilidades de cubrir todos los recorridos que necesitan los estudiantes.
En ese contexto, explicó que el problema no se resuelve únicamente mediante la búsqueda de nuevos prestadores, sino que también requiere revisar las condiciones económicas y normativas bajo las cuales funciona el sistema.
El reclamo por cambios en la normativa provincial
Baldini sostuvo que la reglamentación vigente no contempla adecuadamente algunas particularidades de Ayacucho, especialmente las distancias y los kilómetros improductivos que deben afrontar los transportistas rurales.
Por ese motivo, consideró que una solución de fondo requeriría modificaciones normativas que deben ser impulsadas por los legisladores provinciales, tanto diputados como senadores.
“La normativa a nosotros no nos favorece para nada”, afirmó, al explicar que las gestiones realizadas hasta el momento apuntan a mejorar las condiciones para que el servicio pueda sostenerse.
Mientras tanto, aseguró que el Consejo Escolar continuará trabajando para conseguir nuevas contrataciones y fortalecer los recorridos existentes. También remarcó que la situación cambia de un año a otro, ya que varían la cantidad de alumnos, las solicitudes de las familias, los kilómetros que deben cubrirse y los precios de los servicios.
¿Puede el Municipio hacerse cargo del transporte escolar?
Otro de los temas abordados durante la entrevista fue la posibilidad de que el Municipio de Ayacucho asuma la administración del transporte escolar rural, una alternativa que el Ejecutivo local viene planteando desde hace tiempo.
Al respecto, Baldini explicó que una eventual descentralización no implicaría necesariamente un cambio automático en el funcionamiento del sistema. Según detalló, si los fondos fueran transferidos al Municipio en lugar de al Consejo Escolar, la normativa que regula las contrataciones continuaría vigente, salvo que se introdujeran modificaciones específicas.
“Lo que se pide es ese tipo de descentralización, que se puedan tomar las decisiones en Ayacucho”, señaló.
La integrante del organismo educativo planteó que la discusión debería contemplar no solamente quién recibe los recursos y realiza las contrataciones, sino también qué capacidad de decisión tendría la administración local para responder a las necesidades concretas de cada recorrido.
Entre las posibilidades mencionó la asignación de mayores recursos para determinados trayectos o la evaluación de ayudas económicas para algunas familias. Sin embargo, aclaró que esas alternativas requieren un análisis más amplio y no se resolverían únicamente cambiando el organismo encargado de administrar los fondos.
Para Baldini, el desafío pasa por encontrar un mecanismo que permita adaptar las respuestas a las características del distrito y a las necesidades de los estudiantes rurales.
Familias que necesitan el transporte para sostener la escolaridad
La falta de recorridos también repercute en la organización cotidiana de las familias que viven en el campo. Durante la entrevista se planteó la preocupación de padres y madres que necesitan trasladarse hasta la planta urbana por motivos laborales y que no cuentan con la posibilidad de llevar diariamente a sus hijos a la escuela.
Baldini confirmó que el Consejo Escolar trabajó junto con la Jefatura Distrital de Educación para analizar alternativas en Udaquiola, uno de los sectores donde se registraron mayores dificultades.
Entre las opciones evaluadas estuvo la posibilidad de solicitar una residencia en el propio paraje y la implementación de una ayuda económica para las familias. Sin embargo, explicó que varios padres manifestaron que esas propuestas no resolvían su principal necesidad: contar con un servicio de transporte que les permitiera garantizar la asistencia de sus hijos sin tener que interrumpir sus actividades laborales.
“No todos los empleados tienen la disponibilidad para salir todos los días para llevar a los chicos a la escuela”, indicó.
La situación muestra que no existe una única alternativa válida para todas las familias. Mientras algunas podrían evaluar otras modalidades de acompañamiento, para otras el transporte constituye una condición fundamental para sostener la escolaridad.
Entre ocho y doce alumnos no habían podido concurrir a clases
Consultada sobre las versiones que señalaban que algunos estudiantes rurales no habían asistido a la escuela durante todo el año, Baldini aseguró que esa afirmación no refleja la situación general y explicó que el Consejo Escolar trabaja en conjunto con la Jefatura Distrital para sostener la continuidad pedagógica.
Según precisó, antes de concretarse los últimos recorridos se había identificado a entre ocho y doce alumnos que no habían podido concurrir ni una sola vez a sus establecimientos educativos.
La representante del Consejo Escolar diferenció esos casos de los estudiantes que sí mantienen contacto con la escuela, pero asisten de manera intermitente por las dificultades de traslado.
“Una cosa es decir que no va nunca, que no fue nunca, y otra cosa es decir que va paulatinamente o espaciadamente”, sostuvo.
En relación con los alumnos que no pueden asistir de forma regular, explicó que se desarrollaron acciones de continuidad pedagógica mediante actividades y acompañamiento docente. También mencionó el trabajo realizado en el pueblo y los acercamientos de profesores a Solanet y a la estación de ese paraje.
La incorporación de los recorridos de Udaquiola y La Posta apunta a mejorar las condiciones de acceso a la educación de los estudiantes alcanzados por esas dificultades.
Un problema que continuará en la agenda educativa
El transporte escolar rural seguirá siendo un tema central de cara al ciclo lectivo 2027. Aunque las últimas contrataciones representan un avance, el desafío continúa siendo garantizar que los alumnos puedan llegar a sus escuelas de manera regular y que las familias cuenten con previsibilidad para organizar su vida cotidiana.
Baldini consideró que en esta problemática confluyen distintas realidades: las necesidades de los padres, el trabajo de los docentes, la responsabilidad de las autoridades educativas y las condiciones económicas que enfrentan los transportistas.
En ese escenario, el Consejo Escolar buscará continuar las gestiones para sostener los recorridos incorporados y encontrar alternativas que permitan ampliar la cobertura. La posibilidad de revisar la normativa y avanzar en una eventual descentralización también forma parte de una discusión que todavía está abierta.
La meta es que las dificultades de traslado no se conviertan en un obstáculo para el acceso a la educación de los chicos que viven en la zona rural de Ayacucho.
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