Miles de fieles participaron este fin de semana de la 51° Peregrinación Juvenil a Luján, bajo el lema “Madre, danos amor para caminar con esperanza”. Entre ellos estuvo el ayacuchense Alfredo Miranda, quien relató su vivencia en diálogo con Radio Ayacucho.
“Salimos el sábado a las dos de la madrugada y llegamos temprano. Valió la pena todo el esfuerzo”, expresó Miranda, quien participó junto a la Comisión de Ayacucho. Se trató de su segunda experiencia en esta tradicional manifestación de fe, que cada año convoca a miles de personas desde distintos puntos de la provincia de Buenos Aires.
El vecino contó que, si bien no es practicante, decidió acompañar a su hermana Clara, catequista, cumpliendo así una promesa personal. “El año pasado no pude entrar a la Basílica porque me descompuse. Este año logramos hacerlo y fue muy emocionante. Ella pudo llevar los pedidos que le habían confiado”, relató.

Miranda destacó la magnitud del evento y la diversidad de los participantes: “Se ve de todo, familias, chicos, personas mayores, algunos que van solos. Es impresionante ver tanta gente caminando unida por la fe”.
La peregrinación partió desde el Santuario de San Cayetano y se extendió por más de 60 kilómetros hasta la Basílica de Luján. Durante el recorrido se dispusieron puestos sanitarios, puntos de hidratación y asistencia médica, garantizando la seguridad de los caminantes.

“Es una experiencia única. Más allá del cansancio, la emoción de llegar y ver tanta fe reunida te marca para siempre”, concluyó el ayacuchense.
La Peregrinación Juvenil a Luján se realiza desde 1975 y se mantiene como una de las expresiones religiosas más importantes del país, convocando cada año a miles de devotos que renuevan su esperanza en el camino.