Con más de 1,5 millones de cabezas y 20.326 unidades productivas, la actividad ovina bonaerense avanza en infraestructura, mientras busca ampliar el mercado interno y generar valor agregado a partir de la carne y la lana.
La cadena ovina de la provincia de Buenos Aires atraviesa una etapa de consolidación, con avances en la capacidad de faena y nuevas estrategias para impulsar el consumo y diversificar la producción.
Actualmente, el territorio bonaerense cuenta con más de 1,5 millones de cabezas ovinas distribuidas en 20.326 unidades productivas, con una importante participación de pequeños y medianos productores.
Uno de los principales avances se registró en la infraestructura industrial. Según informó el ministro de Desarrollo Agrario bonaerense, Javier Rodríguez, la cantidad de frigoríficos habilitados para la faena ovina pasó de 15 en 2019 a 29 en 2025.
“Duplicamos la cantidad de frigoríficos”, destacó el funcionario, al señalar que la ampliación de la capacidad de faena permite resolver una de las dificultades históricas del sector: las grandes distancias que debían recorrer muchos productores para procesar sus animales, en algunos casos de hasta 200 kilómetros.
Más infraestructura y estímulo al consumo
La estrategia provincial apunta a fortalecer distintos eslabones de la cadena ovina. Entre los objetivos se encuentran reducir los costos de traslado, facilitar la faena y promover una mayor formalización de la comercialización.
Otro de los ejes es incentivar el consumo de carne ovina en el mercado interno, además de fomentar inversiones en genética, manejo de los animales e infraestructura dentro de los establecimientos productivos.
La iniciativa busca generar mejores condiciones para los productores y ampliar las oportunidades comerciales de una actividad que tiene una fuerte presencia en distintas regiones rurales de la provincia.
Nuevos usos industriales para la lana
El agregado de valor es otro de los puntos centrales de la estrategia. En ese sentido, se promueven alternativas para aprovechar la lana mediante proyectos destinados a la elaboración de aislantes térmicos y biofertilizantes.
Estas iniciativas buscan diversificar los ingresos del sector, desarrollar nuevas aplicaciones industriales y aprovechar recursos que pueden tener un mayor potencial económico mediante su transformación.
Desde la Mesa Ovina destacan la importancia de impulsar de manera integral la actividad, tanto por su impacto social como por las oportunidades que ofrece para el desarrollo regional.
Con una mayor capacidad de faena y nuevas alternativas para la carne y la lana, la cadena ovina bonaerense busca consolidarse y ampliar su participación en el mercado, con el desafío de fortalecer el consumo interno y mejorar la rentabilidad de los productores.
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