El edil advirtió sobre los riesgos de las maniobras peligrosas en la vía pública y pidió reforzar los controles de tránsito, aplicar sanciones y sostener una política de seguridad vial. También señaló la responsabilidad de las familias y del Estado municipal.
La circulación de motos a velocidades peligrosas, las picadas en la vía pública y los escapes libres volvieron a instalarse en la agenda de Ayacucho. A través de una publicación en sus redes sociales, el concejal de Fuerza Patria, que se expresa desde la cuenta @concejalsantilli, planteó su preocupación por una problemática que, según señaló, afecta tanto la tranquilidad de los vecinos como la seguridad de quienes circulan por la ciudad.
Bajo el título “Entre el ruido de las motos y el silencio de las respuestas”, el edil sostuvo que la situación no debe limitarse a una discusión por los ruidos molestos, sino que requiere prestar atención a los riesgos que estas conductas representan para los propios motociclistas y para terceros.
“No hablamos solamente de ruidos molestos. Hablamos de vidas en riesgo”, expresó en su publicación.
Reclamo al Municipio por medidas concretas
En su planteo, el concejal puso el foco en la responsabilidad del Departamento Ejecutivo municipal y consideró que debe asumir un papel más activo frente a una situación que, según manifestó, persiste y genera una preocupación creciente entre los vecinos.
Entre las medidas que propuso, mencionó el refuerzo del personal de Tránsito, la realización de controles sorpresivos, la aplicación de sanciones y la identificación de los lugares donde se llevan adelante las picadas.
También planteó la necesidad de gestionar intervenciones viales seguras, tanto en las calles de la ciudad como en las rutas que atraviesan el partido de Ayacucho.
Para el edil, ninguna medida aislada alcanzará para resolver el problema. En ese sentido, remarcó la importancia de combinar los controles con la prevención, la educación vial y decisiones sostenidas en el tiempo.
El rol de las familias
El concejal también hizo referencia a la responsabilidad de las familias en la prevención de conductas peligrosas. En su publicación, sostuvo que los padres deben comprender los riesgos a los que se exponen sus hijos y las consecuencias que sus acciones pueden tener sobre otras personas.
Sin embargo, aclaró que la responsabilidad no recae únicamente en el ámbito familiar y que también existe una obligación institucional de intervenir.
“Las familias tienen un papel fundamental”, señaló, al tiempo que reclamó respuestas concretas por parte de las autoridades municipales.
“Esperar a que ocurra una desgracia no puede ser una opción”
En el cierre de su mensaje, el edil planteó que el objetivo no debe ser enfrentar a los jóvenes con el resto de la sociedad, sino evitar que una imprudencia termine en una tragedia.
“Porque esperar a que ocurra una desgracia para actuar no puede ser una opción”, concluyó.
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