La Justicia de Faltas de Rauch ordenó cuatro allanamientos por actuaciones vinculadas con motocicletas que circulaban con escapes modificados. En los procedimientos se secuestró una moto y dos caños de escape adulterados. El contraste vuelve a poner la mirada sobre Ayacucho, donde los reclamos por los ruidos de motos y escapes no reglamentarios llevan tiempo generando malestar entre los vecinos.
La problemática de las motocicletas con escapes modificados y los ruidos molestos volvió a quedar en el centro de la escena regional luego de que en la ciudad de Rauch se concretaran cuatro allanamientos ordenados por la Justicia de Faltas.
Los procedimientos fueron realizados durante la mañana de este viernes por personal de la Estación de Policía Comunal, con colaboración de la SUBDDI Las Flores, a partir de actuaciones contravencionales vinculadas con la circulación de motovehículos con caños de escape no reglamentarios.
Según se informó oficialmente, las medidas fueron ordenadas por el juez Juan Francisco Zudaire y tuvieron como marco presuntas infracciones a la Ley Nacional de Tránsito N.º 24.449 y a la Ordenanza Municipal N.º 1633/25, que contempla la regulación de los escapes utilizados en motocicletas.
Como resultado de los allanamientos, en una de las viviendas se secuestró una motocicleta, mientras que en otro domicilio fueron incautados dos caños de escape adulterados.
Las actuaciones se originaron a partir de episodios registrados el domingo 18 de octubre, cuando distintos motociclistas habrían circulado por la ciudad generando fuertes ruidos que provocaron reclamos de vecinos por contaminación sonora y afectación de la tranquilidad.
Un contraste que vuelve a poner la mirada sobre Ayacucho
Lo ocurrido en Rauch vuelve inevitable la comparación con Ayacucho, donde la circulación de motocicletas con escapes modificados y los ruidos molestos también forman parte de un reclamo que se viene repitiendo desde hace tiempo.
En nuestra ciudad, el problema fue expuesto en distintas oportunidades por vecinos que cuestionan la circulación de motos con escapes adulterados, especialmente durante determinados horarios y en sectores donde el ruido termina afectando directamente el descanso y la convivencia.
Sin embargo, mientras en Rauch la Justicia de Faltas avanzó con una serie de medidas concretas que terminaron en allanamientos y secuestros, en Ayacucho la respuesta continúa apareciendo como una cuestión pendiente.
En distintas oportunidades se buscó avanzar con modificaciones a las ordenanzas municipales para establecer herramientas más claras frente a este tipo de situaciones. Pero, lejos de traducirse en una solución concreta, esos intentos estuvieron atravesados por demoras, discusiones y falta de avances efectivos.
El interrogante que queda planteado es si las herramientas existentes son suficientes o si, por el contrario, resulta necesario que el Juzgado de Faltas y las distintas áreas municipales adopten un criterio más activo frente a las infracciones vinculadas con los escapes adulterados.
La diferencia no parece estar solamente en las normas
El caso de Rauch también abre otro debate: no alcanza únicamente con contar con una ordenanza que establezca qué está permitido y qué no. La efectividad de una normativa también depende de los controles, las actuaciones administrativas y judiciales y, eventualmente, de las medidas que puedan tomarse cuando las infracciones son reiteradas.
En Rauch, la intervención de la Justicia de Faltas permitió avanzar con allanamientos destinados a buscar elementos relacionados con las infracciones investigadas. En Ayacucho, en cambio, el reclamo de los vecinos continúa chocando con una respuesta que, hasta el momento, no parece haber encontrado una solución definitiva.
Mientras tanto, el problema persiste: motocicletas con escapes modificados, ruidos que alteran la tranquilidad de determinados sectores de la ciudad y vecinos que reclaman que las normas existentes sean efectivamente aplicadas.
Lo ocurrido en Rauch demuestra que existen mecanismos para profundizar las actuaciones cuando una problemática se sostiene en el tiempo. La cuestión ahora pasa por determinar si Ayacucho está dispuesto a utilizar las herramientas que tiene disponibles, actualizar aquellas que hayan quedado desfasadas y, sobre todo, transformar los reclamos reiterados en acciones concretas.
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