Hoy poco queda ya de aquel (único) encuentro por lo menos cordial. Un derrotero de desconfianzas mutuas, marchas y contramarchas y hasta agravios de los más diversos son algunos de los capítulos que erosionaron de modo supersónico el vínculo de Milei con los jefes provinciales. Esa diplomacia ahora es manejada casi con exclusividad por el ministro del Interior, Guillermo Francos.
Javier Milei y los gobernadores: desconfianzas y necesidades mutuas
Para analizar la relación entre entre Nación y las provincias es necesario detenerse en una de las tantas rarezas de la ingeniería libertaria: Javier Milei no tiene gobernadores propios. Actualmente el país se reparte en 10 administraciones de JxC; ocho peronistas; y seis que responden a fuerzas provinciales, con autonomía de los partidos nacionales.
Atendiendo a esta configuración, se caía de maduro que la gestión de La Libertad Avanza (LLA) requeriría de negociaciones en todos los frentes para llevar adelante su ambicioso programa de reformas políticas y económicas. Los caciques de las distintas fuerzas, pese a la incertidumbre, contaban con una seguridad antes de las elecciones: su poder de fuego sería mayor ante una victoria de LLA que frente a un triunfo de Sergio Massa.
Gobernadores Discurso Milei Sesiones Ordinarias
Parte de los gobernadores asistieron a la apertura de sesiones ordinarias el 1 de marzo en el Congreso.
Mariano Fuchila
En principio, hubo un gesto del Presidente para aquellas provincias donde consideraba que podía consolidar alianzas territoriales. Así, por ejemplo, tres hombres del cordobesismo de Juan Schiaretti y Martín Llaryora fueron designados en cajas claves. Osvaldo Giordano, en ANSES; Franco Moggetta, en Transporte; y Daniel Tillard, en Banco Nación.
La salteña Flavia Royón -secretaria de Energía durante la gestión de Alberto Fernández- pasó a encabezar la secretaría de Minería, en un guiño al mandamás Gustavo Sáenz y a todo el Norte Grande. Duró poco: Giordano y Royón ya no son parte del Gobierno. Fueron eyectados como respuesta al naufragio de la ley ómnibus en el Congreso.
Lo cierto es que Javier Milei optó por una conducción de dos V: vertical y vertiginosa. Lejos de avanzar en acuerdos programáticos, el economista se recuesta sobre su mesa chica. Para él, los gobernadores son parte de lo que considera “la casta”. Así lo manifestó en diversas reuniones, posteos, likes de Twitter y entrevistas. El tenso vínculo que construyeron entre ambas partes puede analizarse a partir de momentos puntuales.
Las batallas entre el Gobierno y las provincias
Por fuera del bonaerense Axel Kicillof -quien se elige mutuamente con Milei para polarizar- el Presidente tuvo la particularidad habilidad de irritar hasta a sus aliados. Reflejo de ello es el conflicto por la actividad pesquera que, a principios de este año, forjó una inédita unidad entre los líderes patagónicos. Preocupados la fuerte desregulación al rubro que proponía el proyecto Bases, los dirigentes embistieron en conjunto contra el Ejecutivo.
Los peronistas Gustavo Melella (Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur) y Sergio Ziliotto (La Pampa); el cambiemita Ignacio “Nacho” Torres (Chubut); y los provincialistas Alberto Weretilneck (Río Negro), Rolando Figueroa (Neuquén) y Claudio Vidal (Santa Cruz) le propinaron al Gobierno su primera derrota política, al obligar a modificar los capítulos del texto que afectaban a sus territorios. A ese secrum se sumaron también Kicillof y hasta el intendente de Mar del Plata, Guillermo Montenegro, de buena sintonía con LLA.
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Los gobernadores patagónicos consolidaron una alianza regional y negocian con Nación abroquelados.
La jugada tuvo como estratega al chubutense “Nacho” Torres. Que la principal estocada opositora haya llegado de un aliado y no desde el campamento peronista fue una muestra de la poca pericia del Gobierno. Y no fue pasajera. Al día de hoy, los gobernadores sureños impulsan una agenda en común y hasta relanzaron el sello Patagonia con el objetivo de negociar desde una posición de fortaleza con el oficialismo e impulsar una defensa colectiva de sus recursos.
Otro de los momentos álgidos entre el Presidente y los jefes provinciales tuvo lugar en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), el 29 de enero pasado. Hasta allí llegaron legisladores, dirigentes y mandamases dialoguistas, con el objetivo de negociar su apoyo a la ley ómnibus. En esa cumbre estuvieron Torres, el cordobés Martín Llaryora y el santafesino Maximiliano Pullaro. Por el Gobierno asistió el ministro Francos. Al finalizar, los presentes revelaron que habían alcanzado un principio de acuerdo para coparticipar al menos el 30% del Impuesto PAIS.
La versión fue rápidamente desacreditada por la Oficina del Presidente, que torpedeó las negociaciones y abrió un nuevo frente de conflicto con los mandatarios. Esa sumatoria de destratos terminó con un final obvio: aunque fue aprobado en general, el proyecto Bases cayó en la votación en particular y el oficialismo lo retiró del Congreso.
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Javier Milei junto al gobernador correntino, Gustavo Valdés. Además de esa provincia litoraleña, el Presidente solo visitó Santa Cruz y Tierra del Fuego (viajó a la Antártida, que está bajo legislación fueguina) durante su mandato.
Un último episodio destacado fue el enfrentamiento abierto entre la Casa Rosada y Chubut. En febrero, el gobernador Torres denunció que Nación retuvo $13.500 millones de Coparticipación Federal que le correspondían a su provincia. “Si para el viernes el ministro de Economía no le entrega a Chubut sus recursos, entonces Chubut no entregará su petróleo y su gas”, bramó el cambiemita.
Lejos de desescalar, Milei descargó su fuego tuitero sobre el mandatario amarillo. El bombardeo incluyó agravios personales e insultos de todo tipo que el Presidente avaló mediante sus likes en Twitter. En el entretanto, el patagónico se granjeó el apoyo de sus pares de la región así como también de todo el país. La pulseada finalmente fue resuelta por la Justicia chubutense, que ordenó que Nación girara los fondos.
Fue, sin dudas, uno de los momentos más álgidos del joven pero vertiginoso gobierno libertario. Lo cierto es que, más allá de la pirotecnia verbal, el freno a la obra pública, la disolución del Fondo Nación de Incentivo Docente (FONID) y la caída en la Coparticipación Federal y en las transferencias discrecionales golpean de lleno las arcas provinciales y ponen en jaque a las administraciones territoriales.
¿Nueva era?
La convocatoria del Presidente al Pacto de Mayo, ocurrida durante la apertura de sesiones ordinarias, y la posterior reunión de los gobernadores con el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, en Casa Rosada pareció abrir una nueva etapa en la relación. De momento, prima la cautela. nuevo texto de la ley Bases versión pocket todavía es estudiado con lupa por las provincias. En el medio, el mega DNU cayó en desgracia en el Senado y los patagónicos tuvieron un rol clave en ese devenir. Resta la votación en la Cámara de Diputados.
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En el marco de la convocatoria al Pacto de Mayo, los gobernadores se reunieron con Nicolás Posse en la Casa Rosada.
Días atrás, en el marco de la ola de violencia narco que azotó a Rosario, se produjo una movida inédita: los 23 mandatarios del país y el jefe de Gobierno de la Ciudad, Jorge Macri, suscribieron un documento en el que le marcaron al Gobierno que el narcotráfico es un problema federal. Fue en respuesta al propio Milei, quien había dicho que la seguridad es una competencia provincial.
Al cierre de esta nota, el presidente y José Luis Espert, una de sus espadas legislativas, alentaban una rebelión fiscal en la Provincia de Buenos Aires. Otra síntesis de lo que fueron los primeros 100 días de Javier Milei en el Sillón de Rivadavia.