La CEPAL recogió proyecciones de la NOAA que anticipan un fenómeno de gran intensidad hasta diciembre. El norte argentino podría registrar lluvias superiores a lo habitual, con riesgo de inundaciones y consecuencias para la actividad agropecuaria.
La posibilidad de que El Niño 2026 alcance una magnitud histórica volvió a encender las alertas en distintos sectores productivos de América Latina, incluida la Argentina.
Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), elaborado a partir de proyecciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), estima que existe más de un 90% de probabilidad de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte y un 75% de posibilidades de que llegue a una magnitud histórica hasta diciembre de este año.
Qué puede pasar en Argentina
Para nuestro país, la CEPAL identificó especialmente al norte argentino entre las regiones que podrían registrar lluvias significativamente superiores a los promedios habituales.
El incremento de las precipitaciones podría favorecer a determinados cultivos debido a una mayor disponibilidad de agua. Sin embargo, los excesos hídricos también podrían generar complicaciones para el sector agropecuario.
Entre los principales riesgos aparecen las inundaciones, anegamientos, dificultades para realizar tareas de siembra y cosecha, daños en los lotes y problemas para circular por caminos rurales.
El organismo también advirtió que eventuales inundaciones podrían afectar la infraestructura utilizada para el transporte y la comercialización de la producción agropecuaria.
Un fenómeno que podría ser excepcional
La CEPAL recordó algunos de los episodios más importantes registrados en las últimas décadas, entre ellos los fenómenos de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016, además del evento fuerte registrado entre 2023 y 2024.
El organismo ubica al fenómeno de 2026 entre los eventos potencialmente más intensos de las últimas décadas.
Los antecedentes también muestran el impacto económico que pueden provocar estos fenómenos climáticos. Para el episodio de 1997-1998, investigaciones internacionales citadas por la CEPAL estimaron pérdidas de ingresos a nivel mundial de entre US$2,1 billones y US$5,7 billones.
Los efectos pueden durar varios años
Una de las características de los grandes episodios de El Niño es que sus consecuencias económicas pueden extenderse más allá del período en el que se produce el fenómeno.
De acuerdo con investigaciones mencionadas por la CEPAL, algunos efectos económicos pueden persistir durante tres años, mientras que otros estudios los extienden hasta cinco años.
El fenómeno modifica las condiciones de producción a través de cambios en las precipitaciones, las temperaturas y la disponibilidad de agua.
Qué puede pasar con la soja, el maíz y el trigo
Para el campo argentino, la CEPAL aclaró que un escenario de mayores lluvias no significa necesariamente pérdidas generalizadas de producción.
El impacto dependerá de la distribución geográfica de las precipitaciones, las condiciones de los suelos y el momento del ciclo en el que se encuentren los diferentes cultivos.
Por el momento, el informe no establece reducciones específicas en los rindes de soja, maíz o trigo para la campaña argentina 2026/2027.
Sin embargo, los efectos del fenómeno podrían trasladarse a los mercados internacionales de alimentos, incluso fuera de las regiones directamente afectadas.
También podría impactar en los precios internacionales
Las proyecciones citadas por la CEPAL anticipan distintos comportamientos para los principales productos agrícolas.
El trigo duro podría registrar un incremento importante de precios, seguido por el maíz. En cambio, la soja y el trigo rojo podrían experimentar bajas.
En el caso del arroz, el escenario proyectado contempla una reducción inicial de las cotizaciones seguida posteriormente por una recuperación.
De todos modos, el organismo remarcó que estas previsiones todavía presentan un grado considerable de incertidumbre.
El campo, atento a la evolución del fenómeno
La posibilidad de un Súper Niño obliga a mantener especial atención sobre la evolución de las precipitaciones durante los próximos meses.
Para el sector agropecuario argentino, el escenario puede representar tanto oportunidades como riesgos. Una mayor disponibilidad de agua puede beneficiar a determinadas regiones, pero los excesos podrían generar problemas productivos, logísticos y de infraestructura.
El comportamiento de las lluvias, la capacidad de los suelos para absorber agua y las condiciones durante cada etapa de los cultivos serán determinantes para conocer el verdadero impacto de El Niño 2026 en la Argentina.
Fuente: LA NACION / CEPAL.
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