El proyecto presentado recientemente por el bloque Acuerdo Cívico en el Concejo Deliberante, que propone convocar a las agencias de remises para implementar un sistema de guardias las 24 horas, volvió a poner sobre la mesa una problemática que trasciende la disponibilidad del servicio.
Si bien la iniciativa busca dar respuesta al reclamo de vecinos que no consiguen transporte durante la madrugada, los domingos y los feriados, desde el propio sector sostienen que la ausencia de remises en esos horarios tiene una explicación mucho más profunda: la inseguridad.
Trabajadores vinculados a distintas agencias y también choferes particulares coinciden en que cada vez son menos quienes aceptan prestar servicio durante la madrugada. La decisión, aseguran, no responde únicamente a una cuestión económica, sino al temor de enfrentar situaciones de inseguridad o violencia.
Quienes trabajan en la actividad explican que muchas veces reciben llamados sin conocer quién será el pasajero o con qué situación se encontrarán al llegar al lugar. En los últimos años, varios choferes han atravesado episodios de inseguridad, agresiones y conflictos que terminaron desalentando la prestación del servicio en horario nocturno.
A esto se suma el contexto que suele vivirse a la salida de los locales bailables y espacios nocturnos. Según relatan, son frecuentes las peleas, personas alcoholizadas y otras situaciones de descontrol que incrementan el riesgo para quienes deben trasladar pasajeros durante esas horas.
Desde el sector también advierten sobre la escasa presencia de controles durante la madrugada, tanto en los accesos a la ciudad como en los sectores donde se concentra la actividad nocturna. Consideran que esa falta de prevención genera un escenario poco favorable para desarrollar su trabajo con tranquilidad.
Por ese motivo, entienden que una eventual implementación de un sistema de guardias no dependerá únicamente de la voluntad de las agencias. Afirman que será necesario generar condiciones de seguridad que permitan a los choferes desempeñar su actividad con mayores garantías y reducir los riesgos que hoy muchos consideran inaceptables.
De esta manera, mientras el Concejo busca una solución para restablecer un servicio esencial para los vecinos, el debate también pone en evidencia una realidad que preocupa al sector: sin mayores controles y sin mejores condiciones de seguridad, cada vez son menos los trabajadores dispuestos a recorrer las calles de Ayacucho durante la madrugada.
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