El sistema sanitario ganadero volvió al centro de la discusión tras los cambios impulsados por el Gobierno Nacional, que generaron preocupación entre productores de Buenos Aires y La Pampa. Desde el sector advierten sobre el impacto de las modificaciones y cuestionan la falta de consulta previa.
Nicolás Tortorella, presidente de la Sociedad Rural de Ayacucho y médico veterinario, expresó una mirada crítica sobre la medida y pidió que cualquier transformación se realice con respaldo técnico y consenso del sector.
Críticas por la forma de implementación
Durante una entrevista con Radio Tandil AM1140, Tortorella señaló que el principal malestar radica en cómo se presentó la normativa. Según indicó, se trata de una medida inconsulta, que aparece de la noche a la mañana en una resolución.
En esa línea, el dirigente coincidió con el comunicado de CARBAP, que calificó la decisión como inoportuna y sin sustento técnico suficiente.
Un sistema con antecedentes y resultados
Tortorella puso el foco en la importancia del sistema sanitario construido en las últimas décadas, recordando que el plan de vacunación contra la fiebre aftosa comenzó a desarrollarse en Ayacucho en 1987 y se consolidó en los años siguientes con un esquema organizado a través de fundaciones.
En ese sentido, advirtió sobre los riesgos de modificar un modelo que ha demostrado eficacia, especialmente teniendo en cuenta antecedentes como la crisis sanitaria de 2001.
El rol de las fundaciones sanitarias
Uno de los ejes centrales del planteo es el rol de las fundaciones sanitarias. Si bien reconoció que hubo casos de mala administración, sostuvo que no se puede generalizar ni deslegitimar a todo el sistema.
“Hay fundaciones que han hecho las cosas mal, pero muchas otras han trabajado muy bien, organizando la vacunación, garantizando cobertura y cumpliendo un rol clave en el territorio”, explicó.
Impacto en los pequeños productores
Asimismo, alertó que una eventual desregulación podría afectar principalmente a los pequeños productores. Según indicó, el sistema actual funciona con un criterio solidario que permite sostener precios accesibles y asegurar la vacunación incluso en zonas alejadas o con dificultades de cobro.
“Hay que ver quién va a ir a vacunar a los productores más chicos si esto se libera completamente”, planteó.
El costo de la vacuna y el control sanitario
En relación al costo de la vacuna, el dirigente relativizó su impacto en la actualidad y lo definió como una inversión más que un gasto.
“Hoy la vacuna representa un costo muy bajo en comparación con el valor del ganado. Es como un seguro: uno lo paga para evitar problemas mayores”, sostuvo.
También remarcó la importancia del control por parte del SENASA, especialmente ante la posibilidad de incorporar vacunas importadas.
Pedido de debate con respaldo técnico
Finalmente, Tortorella llamó a abrir una discusión profunda, con participación de especialistas, universidades y organismos técnicos como el CONICET, para definir el rumbo del sistema sanitario.
“Ya pasamos por situaciones complejas en el pasado. No podemos repetir errores que pusieron en riesgo la sanidad animal del país”, concluyó, al tiempo que pidió prudencia para sostener un esquema clave para la producción y las exportaciones ganaderas.
Conclusión
El debate por el sistema sanitario ganadero vuelve a exponer tensiones entre los cambios impulsados desde el Estado y la mirada del sector productivo.
La preocupación de los productores refleja la necesidad de generar consensos y evitar decisiones unilaterales en temas sensibles para la actividad.
En un contexto de incertidumbre, el desafío será sostener un sistema que ha demostrado resultados, sin perder de vista la importancia del control sanitario y el respaldo técnico.
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