Con la sensación de que esa podría ser una de las últimas apariciones públicas del papa Francisco -y efectivamente así lo fue-, miles de files estaban en la Plaza San Pedro esperando el mensaje de Pascuas, el domingo 20 de abril de 2025.
Con un hilo de voz dio una bendición Urbi et Orbi mientras que el mensaje tuvo que ser leído por uno de los cardenales. Fue un verdadero testamento de paz en que pidió el fin de las guerras y un tratamiento digno para los migrantes, entre otros temas. Al día siguiente, el mundo recibía la triste noticia de la muerte de Jorge Bergoglio, el primer sumo pontífice latinoamericano.
El adiós del papa Francisco
En los dos últimos meses la salud del papa argentino se había deteriorado por varias recaídas respiratorias. En marzo y abril estuvo sometido a constantes terapias de rehabilitación, además de estar asistido con oxígeno. De todos modos, su firme voluntad era participar de las actividades de Semana Santa.
El Domingo de Ramos participó de la misa en la Plaza de San Pedro, pero gran parte de la liturgia fue dirigida por el cardenal decano debido a su fatiga. El Viernes Santo no pudo asistir al Vía Crucis en el Coliseo por el frío y su fragilidad pulmonar. Sin embargo, el Domingo de Pascuas, para sorpresa de todos, Francisco -con un hilo de vos- dio la bendición Urbi et Orbi desde el balcón que mira a la Plaza San Pedro. La homilía fue leída a la multitud por uno de los cardenales de mayor rango.
El mensaje de la Semana Santa de 2025
Francisco participó de toda la ceremonia pero el mensaje Urbi et Orbi fue leído en su nombre. Los puntos centrales fueron:
- Bajo el concepto bíblico de “Spes non confundit” (“La esperanza no defrauda”), el Papa enfatizó que “la resurrección de Cristo no es un evento del pasado o un cuento de hadas”, sino el fundamento real para enfrentar un presente difícil. Definió a los cristianos como “peregrinos de la esperanza” que deben caminar con paso firme incluso en el dolor.
- En su mensaje, Francisco hizo hincapié en la necesidad de un alto al fuego inmediato en los conflictos de Medio Oriente (Gaza e Israel) y Ucrania. “Dirijo mi mirada especialmente a los que sufren el horror de la guerra. En este día de luz, ruego por un cese al fuego inmediato en Tierra Santa y Ucrania. No nos acostumbremos al estruendo de las armas. Que el dinero invertido en fabricar instrumentos de muerte se convierta en pan para los hambrientos y medicina para los enfermos. ¡Basta de derramar sangre de inocentes!”
- Criticó que la defensa de las naciones se convierta en una carrera armamentista, pidiendo que esos recursos se destinen a combatir el hambre y promover el desarrollo.
- Se solidarizó con los cristianos en Tierra Santa y recordó las “heridas abiertas” en África (Sudán y República Democrática del Congo).
- Llamó a buscar a Jesús en los rostros de los hermanos, especialmente en los migrantes y aquellos con costumbres diferentes, recordando que “todos somos hijos de Dios”.
- Defendió la libertad religiosa como pilar indispensable para la paz mundial.
El papa Francisco.
El papa Francisco.
El final, pocas horas después
Esa misma noche del domingo, tras el esfuerzo de la Pascua, el cuadro de Francisco se complicó. Sufrió un accidente cerebrovascular (ictus) que derivó en un coma y un fallo cardíaco irreversible, tal como señaló DIB.
Falleció en la mañana del lunes 21 de abril de 2025, a los 88 años y después de doce de papado, en su dormitorio de la Casa Santa Marta. Las últimas palabras del papa argentino, según colaboradores más cercanos, fueron: “Acuérdense de los pobres. No se olviden de ellos”.
Fuente. Agencia DIB
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