En una reciente entrevista brindada a FM 95, Luis Miguel Torres, un joven venezolano que reside en la ciudad de Ayacucho desde hace cinco años, compartió su angustia y reflexión ante la tragedia que atraviesa su país natal tras una serie de potentes terremotos. El fenómeno, que afectó principalmente a la zona central y capitalina, ha dejado un saldo de víctimas fatales y daños materiales incalculables.
Un milagro entre los escombros Luis Miguel relató los momentos de incertidumbre que vivió al enterarse de la noticia mientras estaba en su trabajo. Aunque su familia directa reside en la provincia de Mérida —donde solo se sintió un temblor—, su mayor preocupación se centró en un tío que vive en Caracas. “Fue un milagro”, expresó Luis, al detallar que edificios colindantes a la vivienda de su familiar se derrumbaron por completo. Recién a la madrugada pudo confirmar que su tío se encontraba a salvo, aunque profundamente afectado por lo vivido.
Un país no preparado para la magnitud del desastre Durante la charla, Torres explicó que Venezuela no enfrentaba un evento de esta magnitud desde hacía aproximadamente 110 años, lo que explica la falta de preparación para un desastre de tal escala. Comparó la situación con la tragedia de La Guaira en 1999, recordando que esa zona costera y turística, hoy nuevamente golpeada, tiene un historial de ser vulnerable ante desastres naturales.
La impotencia del migrante y la solidaridad local Con “el pecho apretado”, Luis describió la impotencia que sienten los venezolanos que están dispersos por el mundo al no poder ayudar físicamente en el terreno. Sin embargo, destacó las iniciativas solidarias que han surgido en Argentina, mencionando centros de acopio en Mar del Plata y Córdoba donde se recolectan insumos médicos y ayuda económica.
Un punto destacado de la entrevista fue el reconocimiento de Luis Miguel hacia la comunidad de Ayacucho, específicamente a los bomberos voluntarios de la ciudad que partieron hacia Venezuela para prestar ayuda en las tareas de rescate. “En estos momentos es cuando uno tiene que unirse como humanidad y darle valor a la vida”, afirmó.
El desafío de la reconstrucción emocional Más allá del impacto inmediato y la cobertura mediática, Torres hizo hincapié en que la verdadera tragedia comienza cuando los medios se retiran. Advirtió sobre la necesidad de un acompañamiento sostenido para las personas que quedaron sin hogar o perdieron familiares, subrayando que el apoyo psicológico y económico será crucial en los meses venideros.
Vestido con la camiseta de la selección venezolana, “La Vinotinto”, Luis Miguel cerró la entrevista con un mensaje de resiliencia, llamando a “celebrar la vida” como una forma de honrar a los caídos y mantener la esperanza en medio del dolor.
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