Desde el comienzo del aislamiento social, preventivo y obligatorio determinado por el Gobierno Nacional, las fábricas manufactureras de tabaco dejaron de producir y no fue un insumo considerado dentro de los esenciales. Eso derivó, luego de casi un mes y medio de cuarentena, en un desabastecimiento casi total.
Muchas personas suelen dejar un cigarrillo, puede estar prendido o no, o paquete junto a una vela encendida y una bebida alcohólica. Algunos incluso suelen “hacer beber” un trago a las imágenes de los altares para pedir favores o protección.
Según reportó el Diario Crónica, varias personas han robado los atados y dejaron las colillas encendidas en los lugares de culto. Todo sucedió en la ciudad de Comodoro Rivadavia.
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