El intendente de Ayacucho fue uno de los principales oradores de la cena por los 15 años de gobiernos radicales. Destacó las transformaciones de las últimas gestiones, reivindicó la transparencia y el diálogo institucional, defendió los mecanismos de selección del personal municipal y la adjudicación de viviendas y terrenos. Sin embargo, su discurso también tuvo una fuerte mirada hacia el futuro: pidió ordenar internamente al espacio, evitar divisiones y comenzar a trabajar en un proyecto de ciudad para los próximos años, con la mirada puesta en el escenario electoral de 2027.
En el marco de la cena organizada por la Unión Cívica Radical de Ayacucho para conmemorar los 15 años de gobierno municipal, el intendente Emilio Cordonnier brindó un extenso discurso en el que combinó un balance de las transformaciones realizadas desde 2011 con un llamado a la unidad política y a la construcción de una nueva propuesta de futuro.
Ante una sede partidaria colmada, en Rivadavia y Sáenz Peña, el jefe comunal destacó la presencia de dirigentes provinciales, legisladores, representantes de localidades vecinas, militantes, empleados municipales, representantes de instituciones y exfuncionarios que formaron parte de las distintas administraciones.
Desde el comienzo, Cordonnier hizo hincapié en el carácter colectivo del proyecto político y sostuvo que los quince años de gestión no pueden atribuirse a una sola persona, sino al trabajo de muchas personas que, desde distintos lugares y en diferentes momentos, contribuyeron a transformar Ayacucho.
“Esta transformación se hace entre todos”
El intendente comenzó agradeciendo la convocatoria y destacó que cada vez que el comité radical abre sus puertas para una actividad de estas características, la respuesta de la militancia y los simpatizantes es importante.
“Cada vez que convocamos, que lo abrimos, se llena y la verdad que nos llena de orgullo, de energía, de alegría y nos da muchísimas pilas para lo que viene”, expresó.
También saludó especialmente a las autoridades provinciales, representantes del Comité Provincia, legisladores y dirigentes de localidades como Villa Gesell, Rauch, Maipú y Tandil, a quienes agradeció tanto por su presencia como por el trabajo conjunto que mantienen.
En ese sentido, remarcó que los encuentros políticos y partidarios son importantes, pero que lo verdaderamente significativo es el trabajo cotidiano entre los distintos distritos, ya que esa articulación termina traduciéndose en respuestas concretas para los vecinos.
“Es importante compartir una cena, compartir un espacio como este de intercambio, pero también es importante el trabajo que se hace día a día. Y ese trabajo que hacemos entre todos llega después a los vecinos de cada una de nuestras ciudades con cosas concretas”, sostuvo.
El jefe comunal también reconoció a los empleados municipales, representantes de instituciones, exconcejales, exfuncionarios y militantes que acompañaron el proceso desde sus comienzos.
“Como bien dice el lema de la reunión, 15 años transformando a Ayacucho, esa transformación se hace entre todos”, afirmó.
Y agregó una definición que atravesó buena parte de su intervención: “Esto no es de Pablo, no es de Emilio, no es de nadie, es de todos”.
El recuerdo de los comienzos y la construcción del proyecto en 2011
Durante su discurso, Cordonnier realizó un repaso personal de cómo comenzó a involucrarse en el proyecto político que llevó a Pablo Zubiaurre a la Intendencia en 2011.
Recordó que en aquel momento vivía en La Plata, ciudad a la que se había trasladado para estudiar y donde posteriormente había comenzado a trabajar. Unos meses antes de las elecciones de octubre de 2011 recibió un correo electrónico de Zubiaurre, quien le comunicaba que sería candidato a intendente y que estaba convocando a personas interesadas en la política y en el futuro de Ayacucho.
“Me llegó un mail de Pablo diciendo que iba a ser candidato a intendente, que estaba contactando a gente que tenía algún interés en la cuestión política o que tenía algún interés en Ayacucho”, recordó.
A partir de ese contacto comenzaron las reuniones y conversaciones que, según explicó, fueron generando un clima de cambio y la posibilidad de construir una alternativa de gobierno.
En ese proceso mencionó a Manuel Dick, Daniel Sartor, Arregui y otras personas que comenzaron a participar de las reuniones y del armado político.
Sin embargo, aclaró que ese proceso no comenzó exclusivamente en 2011. También reconoció a quienes sostuvieron el comité y el espacio radical durante los 24 años en los que el partido no logró recuperar el gobierno municipal.
“Hubo un montón de gente que sostuvo este comité y este espacio político cuando venía la mala. Esos 24 años que no se podía hacer el gobierno, se intentaba y no se podía, y se intentaba y no se podía”, expresó.
En ese sentido, pidió un reconocimiento para quienes mantuvieron viva la estructura partidaria y trabajaron durante años para generar las condiciones que permitieron llegar al triunfo electoral de 2011.
Una construcción política que incorporó a otros espacios
Otro de los puntos destacados fue la conformación de una propuesta política que, con el paso de los años, incorporó a diferentes sectores y partidos.
Cordonnier recordó que el proyecto comenzó con la participación del radicalismo y el MUPA, al que posteriormente se sumó la Coalición Cívica. También destacó el acompañamiento de dirigentes, simpatizantes y afiliados peronistas, independientes y representantes de otros espacios políticos.
Más adelante, mencionó la incorporación del PRO como parte de ese proceso de ampliación política.
Para el intendente, esa construcción permitió consolidar una mayoría electoral cada vez más amplia, que tuvo como denominador común poner a Ayacucho por encima de las diferencias partidarias.
Como referencia, recordó que en la elección de 2011 el espacio obtuvo alrededor del 54% de los votos, mientras que en las elecciones municipales de 2023 alcanzó casi el 68%.
“Fuimos construyendo una mayoría todo el tiempo, y la mayoría la fuimos construyendo porque delante de cualquier decisión, antes que cualquier cuestión partidaria, estaba Ayacucho”, sostuvo.
También destacó que las puertas del espacio estuvieron abiertas para todas aquellas personas que quisieran sumarse a trabajar por la ciudad, independientemente de su procedencia política.
Las transformaciones que no siempre se ven: transparencia, diálogo y nuevas reglas
Al momento de realizar su propio balance de los quince años de gestión, Cordonnier consideró que las transformaciones no deben medirse solamente por las obras públicas, la incorporación de maquinaria, las ambulancias o la infraestructura urbana.
Señaló que también hubo cambios importantes en aspectos institucionales y administrativos que no siempre son visibles para la comunidad, pero que considera fundamentales para el funcionamiento del Estado municipal.
Entre ellos mencionó la transparencia, la decencia en la administración pública, el diálogo institucional y el respeto por las instituciones democráticas y republicanas.
En ese contexto, destacó la relación que actualmente mantiene el municipio con el Concejo Deliberante, el Consejo Escolar, los gobiernos provincial y nacional, la Legislatura bonaerense y el Congreso Nacional.
“Hoy hay un diálogo, por ejemplo, con el Concejo Deliberante, con el Consejo Escolar, con el gobierno provincial, con el gobierno nacional, con la Legislatura provincial, con el Congreso Nacional, que antes no había”, afirmó.
Para Cordonnier, ese diálogo no representa solamente una obligación de quienes ejercen cargos públicos, sino también una necesidad para evitar que las diferencias políticas terminen perjudicando a los vecinos.
En ese sentido, planteó una pregunta sobre las oportunidades que, según su mirada, perdió Ayacucho durante etapas anteriores por la falta de entendimiento entre dirigentes de distintos niveles de gobierno.
“¿Cuánto se perdió Ayacucho porque los dirigentes locales no hablaban con la provincia o no hablaban con la Nación?”, cuestionó.
También hizo referencia a la ausencia de determinadas obras durante la década de 2000 y comparó esa situación con lo ocurrido en distritos vecinos, donde sí se ejecutaron proyectos de viviendas y obra pública.
Según sostuvo, las diferencias políticas entre dirigentes terminaron afectando las posibilidades de desarrollo de la ciudad.
“Se terminaron los privilegios” en la administración municipal
Uno de los tramos más políticos de su intervención estuvo relacionado con la administración de los recursos humanos del municipio y los mecanismos de promoción de los trabajadores.
Cordonnier sostuvo que durante estos quince años se modificaron los criterios para otorgar pases a planta permanente y recategorizaciones, a partir de un sistema que, según explicó, se encuentra establecido mediante una ordenanza y contempla evaluaciones del desempeño laboral.
“Se terminaron los privilegios”, afirmó.
El intendente explicó que actualmente un trabajador municipal puede acceder a un pase a planta o a una nueva categoría a partir de su desempeño y de una evaluación, y no por mantener una relación de amistad o cercanía política con el intendente, un concejal o un funcionario.
“El empleado municipal pasa a planta o se gana una categoría por su trabajo. No porque es amigo del intendente, porque es amigo del concejal o porque es amigo del funcionario, o porque es el partido de familia”, manifestó.
También destacó el trabajo realizado junto a los sindicatos para establecer un mecanismo que tenga continuidad independientemente de quién ocupe la conducción del municipio.
Según los datos que presentó durante la cena, el 90% de las evaluaciones de los empleados municipales resultan satisfactorias.
“El 90% de las evaluaciones de la Municipalidad de Ayacucho, del empleado municipal, son satisfactorias”, remarcó.
Además, aportó otro dato que consideró relevante para mostrar los cambios en la formación del personal municipal.
Indicó que en 2011 solamente el 15% de la planta municipal contaba con algún título secundario, terciario o universitario, mientras que actualmente ese porcentaje alcanza el 56%.
Para Cordonnier, esa evolución demuestra que existe un empleado municipal que se forma, se capacita y busca mejorar sus herramientas de trabajo, lo que también permite fortalecer la capacidad del Estado para brindar servicios.
La adjudicación de viviendas y terrenos: nuevas reglas para evitar discrecionalidades
El intendente también se refirió a los mecanismos de asignación de lotes y viviendas municipales, otro de los aspectos que incluyó dentro de las transformaciones institucionales de los últimos quince años.
Explicó que actualmente existe una ordenanza que establece los procedimientos para la inscripción, evaluación y adjudicación de terrenos y viviendas, con intervención y supervisión del Concejo Deliberante.
Según detalló, los procesos contemplan instancias públicas en las que los vecinos pueden consultar, observar o realizar impugnaciones sobre las listas de inscriptos y las adjudicaciones.
En contraposición, recordó que durante los primeros momentos de la gestión encontraron situaciones en las que un mismo terreno había sido asignado a tres personas diferentes.
“Antes se regalaban, no había evaluación. Cuando recién arrancábamos había el mismo terreno entregado a tres personas”, afirmó.
El jefe comunal sostuvo que la existencia de reglas claras permite reducir la discrecionalidad y garantizar que los bienes municipales sean asignados mediante criterios establecidos.
“No hay privilegios tampoco en materia de recibir los bienes y servicios que ofrece la Municipalidad”, agregó.
El respeto por la Justicia y las fuerzas de seguridad
Otro de los aspectos que Cordonnier incluyó dentro de los cambios institucionales fue la relación entre el poder político, la Justicia y las fuerzas de seguridad.
En ese sentido, afirmó que también se terminaron las intervenciones políticas sobre decisiones judiciales o policiales y cuestionó prácticas que, según sostuvo, anteriormente formaban parte de la relación entre las autoridades municipales y los organismos de seguridad.
“Antes también se le había hecho creer a la gente que el intendente llamaba y liberaba un preso”, expresó.
El intendente sostuvo que actualmente existe una mayor diferenciación de responsabilidades entre las instituciones y que fue necesario realizar un trabajo de educación y explicación hacia la comunidad para modificar determinadas expectativas sobre el rol del jefe comunal.
Para Cordonnier, estos cambios forman parte de las transformaciones menos visibles de los quince años de gestión, pero tienen una importancia central para el funcionamiento democrático.
Un reconocimiento a las obras y también a los cambios intangibles
El jefe comunal señaló que durante la cena se habían presentado numerosas políticas públicas, obras y acciones desarrolladas a lo largo de los quince años, aunque consideró que el balance no debía limitarse a esos resultados.
Recordó que, como había señalado Pablo Zubiaurre anteriormente, si se comenzaran a enumerar todas las acciones realizadas, el repaso podría extenderse durante horas.
Por eso, planteó la necesidad de reconocer tanto las transformaciones materiales como aquellas vinculadas a la forma de gestionar, administrar y relacionarse con las instituciones.
“No es una obra, no es un barrio que se ve, no es una máquina más en un camino, no es una ambulancia que se incorporó en el hospital, pero es sumamente importante”, explicó.
En esa línea, consideró que los cambios en la transparencia, la ética pública, la asignación de recursos y el respeto institucional también forman parte del balance que el radicalismo debe poner en consideración de la comunidad.
La derrota electoral y un nuevo escenario político en Ayacucho
Después de repasar las transformaciones del período, Cordonnier dedicó buena parte de su discurso a los desafíos políticos que enfrenta el oficialismo y al escenario electoral que se aproxima.
Reconoció que el resultado de las últimas elecciones no fue el esperado por el espacio y sostuvo que ese proceso dejó en evidencia una nueva configuración de la política local.
Recordó que hasta 2023 las elecciones municipales habían estado marcadas principalmente por una disputa entre dos grandes espacios: el acuerdo cívico que integraban el radicalismo, el MUPA, la Coalición Cívica, el PRO y distintos sectores independientes, frente al peronismo.
Sin embargo, señaló que en la última elección apareció formalmente un tercer actor político de peso: La Libertad Avanza, el espacio que actualmente representa al presidente de la Nación.
De cara a 2027, anticipó que el escenario probablemente volverá a contar con la participación del peronismo, el espacio que conduce el gobierno municipal y La Libertad Avanza, aunque aclaró que todavía habrá que observar cómo se conforman los distintos frentes electorales.

“Vamos a un escenario con esos actores seguramente”, sostuvo.
Para el intendente, esta nueva realidad obliga al radicalismo y a sus aliados a comenzar a trabajar desde ahora, no solamente para defender lo realizado durante los últimos quince años, sino también para construir una propuesta que permita seguir contando con el acompañamiento de los vecinos.
Un llamado a ordenar el radicalismo y evitar las divisiones
Uno de los mensajes más contundentes de Cordonnier estuvo dirigido hacia el interior del propio espacio político.
Planteó que será necesario ordenar el funcionamiento interno del comité radical, fortalecer el diálogo con las fuerzas políticas con las que comparten una visión y dejar de dedicar tiempo a discusiones que, según su mirada, no aportan a la construcción de un proyecto común.
“La primera cuestión será ordenarnos. Será dejar de perder tiempo en cosas sin sentido y ponernos a trabajar en serio, asumiendo la responsabilidad que nos toca”, manifestó.
En un tramo de su discurso hizo referencia a las discusiones internas que muchas veces se producen dentro del comité o incluso en los grupos de WhatsApp, mientras otros sectores políticos avanzan en sus actividades y mantienen contacto con los vecinos.
“Mientras nosotros por ahí nos distraemos en esas cuestiones y discutimos, y estamos acá adentro o en el grupo de WhatsApp y nos discutimos, peleamos en buen sentido, en la discusión política, los otros están haciendo otras cosas y están avanzando y están hablando con la gente”, expresó.

En ese contexto, dejó una de las frases centrales de la noche, vinculada directamente con el futuro electoral del espacio:
“Si nos dividimos, perdemos; si sumamos, ganamos”.
El intendente sostuvo que la elección de medio término dejó una señal que el radicalismo debe interpretar y consideró que no existe margen para nuevas divisiones internas.
“No hay que dividir, no hay que dividir, hay que sumar”, insistió.
También convocó a todos los sectores que participaron de la construcción política durante estos quince años a encontrar una forma de seguir trabajando juntos, independientemente del lugar que cada uno haya ocupado en las distintas etapas.
“Todos los que estamos acá y mucha más gente que nos acompaña y no está acá podemos seguir trabajando juntos para lo que viene para Ayacucho”, afirmó.
Educación y trabajo, los pilares para el desarrollo de Ayacucho
Al proyectar los próximos años, Cordonnier volvió sobre dos ejes que definió como centrales para el desarrollo de la ciudad: la educación y el trabajo.
“Tenemos que seguir trabajando por un Ayacucho que se siga desarrollando sobre esos dos pilares básicos que hemos definido hace más de 15 años, que tienen que ver con la educación y con el trabajo”, expresó.

Para el intendente, no existen fórmulas alternativas para lograr el crecimiento de una comunidad si no se generan oportunidades de formación y empleo.
“Un pueblo se desarrolla si se educa y si se genera trabajo. Si se educa y si trabaja. No hay secretos”, resumió.
En ese sentido, invitó a participar del proyecto político a todas aquellas personas que compartan los valores de la transparencia, la decencia, la ética en la función pública y el compromiso con la comunidad.
También sostuvo que esas banderas no deben entenderse exclusivamente como principios partidarios del radicalismo, sino como valores que deben identificar a quienes trabajan por una sociedad mejor.
Un proyecto de ciudad para los próximos 10 y 20 años
Más allá de la reivindicación de las políticas implementadas, el intendente planteó que el desafío principal será construir una propuesta de futuro que contemple las nuevas demandas sociales.
Consideró que el radicalismo debe tomarse el tiempo para recordar de dónde viene, poner en valor lo realizado y, al mismo tiempo, discutir qué Ayacucho quiere construir para las próximas décadas.
“Tenemos que presentar un programa de futuro, un proyecto de ciudad de futuro”, manifestó.
En ese marco, mencionó que durante los últimos años se incorporaron nuevas áreas de trabajo vinculadas a la juventud, los adultos mayores, el ambiente y la tecnología.
También señaló que existen problemáticas que requieren respuestas específicas y que forman parte de los desafíos de la sociedad actual.
Entre ellas enumeró los consumos problemáticos, las adicciones y el crecimiento del juego y las apuestas, además de otras dificultades que impactan en las familias y en la comunidad.
Para Cordonnier, el proyecto de los próximos años deberá incorporar estas cuestiones sin abandonar las políticas tradicionales vinculadas a la educación, la producción, el empleo y el desarrollo de infraestructura.

El objetivo, sostuvo, es construir una propuesta que no se limite a recordar lo realizado, sino que permita explicar hacia dónde quiere ir el gobierno municipal y qué respuestas pretende ofrecer a las nuevas generaciones.
“El desafío es igual o más importante que estos 15 años”
En el cierre de su intervención, Cordonnier consideró que el período que viene presenta desafíos de una magnitud similar o incluso superior a los que debió enfrentar el radicalismo desde su llegada al gobierno en 2011.
Reconoció que el espacio político cuenta con una experiencia acumulada durante estos años, pero remarcó que esa trayectoria debe convertirse en nuevas propuestas y en una convocatoria amplia a la comunidad.
“El desafío es grande, el desafío es igual o más importante que estos 15 años que ya pasaron y creo que tenemos que comprometernos todos”, expresó.
Finalmente, volvió a convocar a los militantes, dirigentes, simpatizantes y a todas las personas interesadas en el futuro de Ayacucho a involucrarse en la construcción del proyecto político.
“Hemos aprendido un montón, sabemos cómo hacerlo. Tenemos que generar las propuestas, los proyectos, seguir hablando con la gente y salir a convocar a todo aquel que quiera sumarse a transformar a Ayacucho”, concluyó.
El discurso de Emilio Cordonnier dejó así dos mensajes centrales en la celebración por los quince años de gobiernos radicales: por un lado, la reivindicación de las transformaciones institucionales, administrativas y sociales que el oficialismo atribuye a este ciclo; por otro, un llamado explícito a ordenar el espacio político, evitar divisiones y construir una propuesta de futuro de cara a 2027.
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