La crisis económica que atraviesa la Argentina impacta de lleno en las arcas municipales. Emilio Cordonier, intendente de Ayacucho, describió un panorama de extrema fragilidad financiera debido a la merma de recursos provenientes de otras jurisdicciones. Según detalló, el municipio hoy sobrevive bajo una lógica de “día a día”, garantizando apenas lo esencial.
“Estamos al día. No sobra nada, no hay plata en las cuentas, no hay reserva, no hay ahorro, no hay nada”, sentenció Cordonier en una entrevista donde analizó el impacto de la recesión. El jefe comunal explicó que la caída en la actividad económica genera una menor recaudación nacional que se traslada a las provincias y, finalmente, a los distritos.
El impacto de la coparticipación
Cordonier fue preciso con los números: durante el año 2025, Ayacucho recibió 3.800 millones de pesos menos de lo proyectado originalmente en concepto de coparticipación. Si bien aclaró que técnicamente esto no es una “deuda” de la Provincia, el faltante alteró todos los planes de inversión. “Tenés pensado un año para dar tanto aumento de sueldo o comprar tal equipamiento, pero en el andar ves que va entrando menos y eso te obliga a ir priorizando”, explicó.
No obstante, sí denunció una deuda real de IOMA por servicios prestados por el Hospital Municipal, que asciende a 250 millones de pesos y arrastra una demora considerable.
Hacia la autonomía municipal
Ante este escenario, el intendente planteó una reforma estructural del sistema de recaudación. Su propuesta se basa en un “federalismo fiscal invertido”, donde la recaudación se inicie en los municipios y luego se coparticipe “hacia arriba” a la Provincia y la Nación.
“El que presta los servicios y atiende las cuestiones de la comunidad es el municipio”, argumentó Cordonier, sosteniendo que la descentralización de recursos es la única solución de fondo para que los gobiernos locales dejen de ser rehenes de la macroeconomía.
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