En la noche de este domingo, vecinos de Ayacucho se vieron sorprendidos por la presencia de una importante cantidad de autos antiguos estacionados en la zona céntrica, especialmente sobre calle 9 de Julio, frente a un hotel.
La escena no pasó desapercibida: familias, jóvenes y curiosos se acercaron para observar los vehículos, tomar fotografías y conversar con sus propietarios.
Un proyecto que nació entre amigos
Detrás de la iniciativa se encuentra “Retro Tour Argentina”, un grupo de entusiastas que decidió convertir su pasión por los autos clásicos en una experiencia de viaje.
Juan Bertoneu, uno de los impulsores del proyecto, explicó que la idea surgió en un asado entre amigos: “Empezamos con la idea de mover los autos, viajar y hacer algo distinto. Primero fue una experiencia, después otra, y así se fue consolidando, pero siempre desde el lado de la amistad”, contó.
El grupo ya realizó viajes en distintas ediciones, recorriendo destinos como Córdoba, Uruguay y Chile, siempre con una consigna clara: trayectos cortos, paradas en pueblos y contacto directo con la gente.

Pasión por los clásicos, sin fines comerciales
Según detallaron, el proyecto no tiene un fin comercial, sino que busca disfrutar de los autos y generar un vínculo con quienes se cruzan en el camino.
“Lo hacemos para disfrutar entre amigos y también para darle una alegría a la gente. Muchos se acercan, recuerdan su primer auto o se emocionan al verlos”, señaló Bertoneu.
En esta cuarta edición, el recorrido apunta a conocer localidades del interior de la provincia de Buenos Aires, manteniendo el espíritu original del grupo.
Una caravana que crece
En esta oportunidad participaron 14 autos y alrededor de 30 personas, siendo la edición más grande hasta el momento.
Entre los vehículos hay modelos muy variados, incluso algunos con estilos llamativos, como un auto ambientado al estilo sheriff estadounidense de los años 50, que despertó la curiosidad de quienes pasaban por el lugar.
Además, varios integrantes suelen alternar los autos en cada viaje, lo que hace que cada edición tenga un atractivo diferente.

Un viaje que genera emociones
Los integrantes destacaron la recepción en cada destino. Durante esta jornada, por ejemplo, almorzaron en un pequeño paraje donde los vecinos los esperaban con la comida e incluso cortaron la calle para recibirlos.
“Es algo que nos conmueve. Ver cómo la gente se acerca, saluda o se emociona, es parte de lo más lindo del viaje”, expresaron.
En Ayacucho, la postal se repitió: personas de todas las edades se acercaron a disfrutar de una noche distinta, donde los autos retro lograron, por un momento, transportar a muchos a otra época.
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