El exintendente de Ayacucho, Pablo Zubiaurre, habló sobre su reciente designación como vicepresidente primero de la UCR de la provincia de Buenos Aires, y analizó tanto la situación del radicalismo como el contexto político y económico del país.
Zubiaurre se mostró “muy contento y honrado” por el nuevo cargo y explicó que se trata de un desafío importante en un momento de debilidad del partido.
Reconstrucción del radicalismo
El dirigente señaló que su designación se dio tras un acuerdo interno para evitar una elección partidaria y avanzar en la reorganización del espacio.
“Es un momento de debilidad del partido y el desafío es ver si se puede levantarlo y darle mayor visibilidad”, afirmó.
En ese sentido, remarcó que el objetivo será fortalecer la estructura interna, consolidar una mesa de trabajo y generar una propuesta política a nivel provincial.
Entre lo privado y la política
Zubiaurre también destacó su presente en el ámbito privado, con una editorial que viene creciendo en la región.
“Estamos trabajando en buena parte de la provincia, con trabajo permanente y varios libros en producción”, explicó.
Además, aclaró que su nuevo rol en la UCR “es honorífico y no rentado”, y que continuará combinando su actividad profesional con la política.
Relación con el gobierno local
Consultado por su vínculo con el actual municipio, aseguró que es institucional y correcta.
“No participo del gobierno municipal, pero la relación es buena”, señaló, y agregó que su nuevo cargo no modifica su posicionamiento a nivel local.
Críticas al gobierno de Milei
Zubiaurre fue claro al marcar diferencias con la gestión nacional encabezada por Javier Milei.
“No es un gobierno que me guste, ni por su contenido ni por sus formas”, expresó.
Si bien reconoció algunos aspectos macroeconómicos, advirtió que la situación social es cada vez más compleja.
“La gente está pasando un momento muy difícil, el comercio, el trabajo y los municipios están siendo afectados”, sostuvo.
También cuestionó medidas vinculadas al recorte de fondos y la obra pública, al considerar que “empiezan a impactar seriamente en la sociedad”.
Mirada sobre la sociedad
Por último, el dirigente analizó el vínculo de la ciudadanía con la política y el contexto actual.
“La gente tiene expectativas cuando aparecen proyectos nuevos, pero cuando no funcionan surge el enojo y la necesidad de cambio”, indicó.
Y concluyó: “El verdadero termómetro son las elecciones, donde cada dos años se ve dónde está parada la sociedad”.
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