El consumo de carne vacuna en Argentina alcanzó su nivel más bajo de los últimos 30 años. Así lo reveló un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (Ciccra), que advirtió que durante el primer semestre de 2026 el mercado interno recibió la menor cantidad de carne destinada al consumo desde mediados de la década de 1990.
De acuerdo con el relevamiento, entre enero y junio se destinaron al mercado interno poco más de un millón de toneladas de carne vacuna, lo que representa una caída del 11,5% en comparación con el mismo período de 2025.
Como consecuencia, el consumo promedio descendió a 47 kilos por habitante por año, un 8,2% menos que el registrado un año atrás.
La pérdida del poder adquisitivo y el aumento de precios
El informe señala que uno de los principales factores detrás de esta caída es la pérdida del poder de compra de los consumidores, sumada al fuerte incremento en el precio de la carne vacuna.
En los últimos doce meses, la carne vacuna registró un aumento del 53,6%, muy por encima de la inflación general. En contraste, el pollo subió 29,9%, consolidándose como una alternativa más económica para muchas familias argentinas.
Entre los cortes más consumidos, la carne picada común y el asado acumularon incrementos superiores al 54% interanual.
Menor producción y más exportaciones
A la suba de precios también se suma una menor disponibilidad de carne en el mercado interno. La producción nacional cayó 6,2% debido a una menor faena de ganado.
Sin embargo, mientras disminuyó la oferta destinada al consumo local, las exportaciones crecieron 10,2% y ya representan el 28,6% de toda la producción de carne vacuna del país.
Este escenario, marcado por una menor producción, un mayor volumen exportado y el deterioro del poder adquisitivo, explica el fuerte retroceso del consumo interno, que hoy se ubica en su nivel más bajo de las últimas tres décadas.
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