Durante casi dos décadas fue una de las primeras caras que veían quienes ingresaban al Hospital Municipal de Ayacucho. Este viernes se despide de su labor con un profundo agradecimiento a la comunidad y a sus compañeros.
Una despedida después de 17 años de servicio
Este viernes será un día especial para Pedro Figueroa, quien se jubila luego de 17 años desempeñándose en el Hospital Municipal de Ayacucho.
Antes de llegar al centro de salud trabajó en el Corralón Municipal, pero fue en el hospital donde se convirtió en una persona muy conocida por los vecinos, ya que su función de control y orientación en el ingreso lo llevó a recibir diariamente a cientos de personas.
“Siempre traté de escuchar y comprender”
Al recordar su paso por el hospital, Pedro señaló que su trabajo consistía en atender a quienes llegaban al establecimiento, tratando de brindarles una respuesta con respeto y cordialidad.
“Creo que la gente me conoce porque siempre traté a las personas con amabilidad, escuchándolas y comprendiéndolas. Siempre con una sonrisa”, expresó.
También reconoció que uno de los momentos más difíciles era cuando debía enfrentar situaciones de tensión.
“Lo más difícil era cuando la gente se enoja o está pasando un mal momento y no entiende el lugar del trabajador”, comentó.

Un mensaje de agradecimiento
En el cierre de esta etapa, Pedro quiso dedicar unas palabras a quienes lo acompañaron durante todos estos años.
“A mis compañeros quiero agradecerles por acompañarme y estar presentes en los momentos difíciles”, afirmó.
También tuvo un mensaje especial para los vecinos de Ayacucho.
“Quiero agradecerles por tanto cariño y respeto hacia mi persona, por tanta amabilidad. Sin la colaboración y comprensión de ellos no hubiera podido hacer mi trabajo”
Además, hizo extensivo su reconocimiento a todo el personal del Hospital Municipal.
“Gracias a todos los doctores, enfermeros, directivos y al personal de mesa de entrada. Gracias a todos por el cariño que me han brindado durante estos años”, concluyó.
Con su jubilación, Pedro Figueroa cierra una etapa marcada por el trato cercano, la escucha y la amabilidad, valores que hicieron que muchos vecinos lo recuerden como una de las primeras personas en recibirlos cada vez que ingresaban al Hospital Municipal de Ayacucho.
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