La comunidad educativa de la Escuela Secundaria N°2 “Juana Azurduy”, ubicada en Udaquiola, partido de Ayacucho, volvió a poner en agenda una problemática que consideran fundamental: la falta de un servicio regular de transporte escolar que permita a los alumnos rurales concurrir normalmente al establecimiento.
A través de un documento titulado “Invisibles y sin derecho en la ruralidad”, padres, familias y docentes señalaron que agotaron diferentes instancias de reclamo y pidieron respuestas para garantizar el derecho a la educación.
Una escuela clave para la zona rural
Según explicaron, el establecimiento se encuentra a unos 70 kilómetros de la ciudad de Ayacucho, 100 kilómetros de General Belgrano y 70 kilómetros de Rauch, y constituye la única oferta educativa secundaria de la zona.
La comunidad recordó además los orígenes de la institución y destacó que, ya en 1993, un grupo de padres impulsó la apertura de la escuela con el objetivo de brindar igualdad de oportunidades a los jóvenes de las familias rurales.
“Hoy estamos viviendo un retroceso en aquello que se propusieron sus fundadores”, expresaron.
El transporte, en el centro del reclamo
De acuerdo con lo manifestado en el comunicado, desde 2006 la escuela contó con transporte escolar, un servicio provincial gestionado por el Consejo Escolar.
Sin embargo, las familias aseguran que desde hace aproximadamente dos años existen dificultades para garantizar su continuidad. La situación afecta a hijos de trabajadores rurales que, en algunos casos, deben recorrer hasta 100 kilómetros diarios para llegar a la escuela, una distancia que consideran imposible de sostener de manera particular para muchas familias.
La falta de transporte, sostienen, provoca que numerosos alumnos no puedan concurrir regularmente al establecimiento, mientras que otros deben recurrir a alternativas particulares cuando las posibilidades económicas lo permiten.
Clases virtuales y preocupación por la desigualdad
Ante esta situación, parte de la continuidad pedagógica se sostiene de manera virtual. Según el planteo de las familias, algunos estudiantes logran asistir presencialmente apenas una o dos veces por semana.
Advierten que esta modalidad genera diferencias entre quienes pueden trasladarse hasta la institución y aquellos que cuentan con menos recursos para hacerlo.
“La educación abre oportunidades, forma ciudadanos críticos, transforma a las personas y mueve a las comunidades”, remarcaron en el documento.
La situación vuelve a poner sobre la mesa una problemática particularmente sensible para el ámbito rural de Ayacucho: sin transporte escolar, la distancia deja de ser solamente una cuestión geográfica y se convierte en una barrera concreta para acceder a las aulas.
“Hemos agotado todas las instancias”
La comunidad educativa aseguró haber realizado diferentes gestiones y presentaciones ante organismos correspondientes, aunque afirma que hasta el momento no obtuvo una solución definitiva.
El reclamo apunta a determinar responsabilidades y, principalmente, conseguir una respuesta que permita restablecer el acceso regular de los estudiantes a la escuela.
Además, hicieron un llamado a evitar que la problemática quede atravesada por disputas partidarias y solicitaron un trabajo conjunto entre las distintas autoridades.
El pedido de las familias y docentes
“Rogamos que las autoridades trabajen con seriedad y compromiso por el presente y futuro de nuestros jóvenes”, expresaron.
El documento concluye con un mensaje contundente: “La educación rural también importa. Basta de excusas”, y reclama que se garantice a los estudiantes de Udaquiola el acceso a la educación en condiciones de igualdad.
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